De las nuevas medidas económicas anunciadas por el régimen castrista lo primero que salta a la vista es que no se trata de una liberación, ni siquiera parcial, de las fuerzas productivas, ni un reconocimiento de la necesidad de un sector privado en Cuba, sino de un precipitado plan circunstancial, lleno de trampas, y con espejismos de golpe psicológico, para captar más dólares, evitar el colapso total de la economía y una probable hambruna que tendría consecuencias imprevisibles para la dictadura.

Nuevas medidas económicas:  un deja vu de 1993

Por eso las nuevas medidas económicas parece un deja vu de 1993, cuando Fidel Castro abrió un poquito la mano de hierro estalinista ante las señales muy obvias de un inevitable colapso de la economía. Su hermano Raúl Castro ha hecho ahora lo mismo: aflojar un poco el férreo modelo centralista estalinista, pero sin abandonarlo. Esto último de hecho lo admitió el ministro de economía, Alejandro Gil, al “aclarar” que será una prioridad insistir en la planificación centralizada y en que sean eficientes las empresas estatales. Increíble, pero cierto.

Aunque sin los detalles finales ya se le puede echar un vistazo a lo de crear más cooperativas no agrícolas, permitir que el sector privado exporte e importe productos, y flexibilizar la camisa de fuerza que le tienen puesta a los cuentapropistas.

Cooperativas para impedir expansión de la propiedad privada

Las cooperativas no agrícolas, iniciadas en 2012 y congeladas en 2019, son una táctica del régimen para impedir que se expandan los negocios de propiedad privada individual. El cooperativismo es primo hermano del comunismo y fue la espina dorsal del socialismo de autogestión en Yugoslavia. Las empresas eran propiedad del Estado, pero confiadas a los trabajadores para que las gestionaran y obtuviesen una parte de las ganancias.

Pero había un comité estatal comunista que intervenía en todo: nombraba a los directores, supervisaba el plan de producción y el surtido a fabricar, etc. ¿Resultado? que Yugoslavia nunca pasó de ser una economía emergente, muy a la zaga de la Europa capitalista, que en la postguerra dio un salto espectacular en su desarrollo.

En Cuba la propiedad de las cooperativas no agrícolas es también estatal y el gobierno no solo interviene en todo, sino que es el que las crea, no surgen por acuerdo espontáneo de sus socios. Y esas cooperativas “amaestradas” estatalmente son las que ahora podrán convertirse en medianas empresas no estatales, lo cual en rigor será falso.

Además, el cooperativismo es un freno para el desarrollo. Si en un grupo de trabajadores los más talentosos, productivos y esforzados tienen que sostener con su trabajo más eficiente a los menos capaces y productivos, no hay incentivo para poner un “extra” de esfuerzo e innovación en el trabajo. Y fue ese “extra” el que edificó el mundo moderno de hoy.

Con la concesión que los cuentapropistas podrán exportar se esconden varias trampas

Trampa a los exportadores e importadores privados

En cuanto a que negocios privados podrán exportar e importar hay varias trampas. Se dará ese “privilegio”  fundamentalmente a cooperativas campesinas y no agrícolas, que venderán sus productos en la Zona del Mariel a empresas estatales de comercio exterior en Cuba, con las que firmarán un contrato según el cual les descontarán a esos negocios privados un 20% de sus ingresos en divisas en la operación realizada, con la coyunda de que el 80% de los dólares restantes quedarán cautivos en sus cuentas bancarias y solo podrán ser usados para importar insumos para reabastecer sus negocios. Nunca podrán extraer dólares en efectivo de sus cuentas.

O sea, que los dólares en verdad no serán suyos. No podrán disponer libremente de ellos. Por otra parte, al participar el Estado castrista a los exportadores e importadores privados se les priva de poder comerciar con EE.UU, ya que se les aplicará la Ley Helms-Burton, que afecta a las empresas estatales. Los negocios privados por sí solos sí podrían comerciar legalmente con EE.UU, y obtener créditos y préstamos para el comercio exterior.

En lo de aflojarle la mano a los cuentapropistas lo realmente nuevo también es muy poco. Pequeños negocios familiares podrán constituirse en pequeñas empresas privadas con personalidad jurídica, pero no podrán crecer, pues lo prohíbe nada menos que la Constitución.

Colas interminables por la escasez es parte de la vida del cubano de a pie

Si la cúpula dictatorial tuviera una pizca de voluntad para aliviar al menos el hambre, la aguda escasez de todo, ahora agravados por la pandemia, habría solo publicado una lista de actividades económicas prohibidas “por razones de seguridad”, y habría dejado que los cubanos produzcan todo lo demás y pongan tiendas, talleres, gasolineras, líneas de producción; y presten servicios incluyendo de profesionales universitarios.

Y se habría suprimido el sistema estatal agropecuario de Acopio y permitido a los campesinos y usufructuarios de tierras que produzcan lo que quieran y vendan sus cosechas al mercado, o a comerciantes mayoristas privados que los vendan a agromercados minoristas privados, y también estatales.

Y eso solo para empezar.