Uno de los principales problemas del socialismo es que no ha logrado lo primero que se supone que debe lograr una política económica: enriquecer a las personas, mejorar sus estándares de vida.

En 1959, cuando Fidel Castro tomó el poder, el PIB per cápita para Cuba era de unos 2.067 dólares al año. Cifra similar al de dos tercios de América Latina y casi lo mismo que Ecuador (1,975), Jamaica (2,541), Panamá (2,322) y Puerto Rico (3,239)

A pesar de que se ha repetido hasta el cansancio que Cuba era el patio de recreo de los estadounidenses ricos, según los estándares de la época, le iba bastante bien.



Para 1999, 40 años después, Cuba apenas había avanzado a $ 2,307, mientras que Ecuador, saltó a $3,809, Jamaica a $3,670, Panamá a $5,618 y Puerto Rico a $13,738. El PIB no lo es todo, por supuesto, pero sigue siendo muy importante. Porque es la medida básica de lo que es posible que las personas, en promedio, puedan consumir. Y no tendemos a pensar que Ecuador, Jamaica, Panamá y Puerto Rico estuvieron particularmente bien administrados en las últimas décadas del siglo XX, pero al menos no tenían un gobierno que conspirara activamente para mantenerlos empobrecidos como lo hizo Cuba.

Y ese fue el gran desastre económico del socialismo, el gran error. Ese socialismo científico del tipo soviético tenía una gran promesa: Que al planificar la economía, al eliminar la explotación del capitalismo y el caos de los mercados, el socialismo enriquecería a la gente.

Luego de todos los experimentos socialistas del siglo XX descubrimos que el socialismo no logra esto.

Es posible, si realmente quiere estirar las cosas, decir que esto no se sabía en 1959. Pero todos lo sabían en 1989, y ahí es donde el sistema cubano realmente merece excoriación. Y así también lo hace Fidel Castro, quien impuso dicho sistema. En 1991, Albania era más pobre que Cuba ($1.836 frente a $2.590), pero ese simple cambio a un sistema económico de mercado, aunque caótico, casi triplicó el nivel de vida en solo 20 años ($5.375 en 2010).


Después de 1959, después de una revolución en la que Fidel Castro prometió prosperidad, democracia y la restauración de la constitución cubana de 1940, promesas incumplidas, Cuba ahora es pobre.

El modelo social ridículamente alabado de Cuba es un modelo de pobreza casi universal. No significa mucho si faltan los productos farmacéuticos necesarios, el equipo es antiguo y los edificios se están deshaciendo en pedazos, cuando los médicos y otras personas sostienen el sistema a través del pago de mano de obra esclava, y cuando Cuba ya tenía una educación casi universal y altas tasas de alfabetización en la década de 1950.

A 6 décadas de la revolución comunista, Cuba tiene hoy una tasa de pobreza de 90%, un sueldo mínimo de US$9 y una economía similar a la de Corea del Norte.