En el mes de abril se reportaron 8 conflictos sociales, 5 culturales, 9 económicos y 7 políticos. Estos fueron reportados, tanto por ciudadanos como por periodistas independientes, desde ciudades localizadas en las tres principales regiones del país: occidente, centro y oriente.

Los  conflictos más significativos en este periodo fueron motivados por la situación de las viviendas (conflicto social), las tensiones generacionales entre jóvenes y autoridades (conflictos culturales), con los cuentapropistas (conflictos económicos) y la instalación masiva de cámaras policiales en carreteras y ciudades (conflicto político).

Comentarios Generales

La soberbia y represión pueden transformar la naturaleza y alcance de los conflictos

Un conflicto local –sea por una simple discrepancia cultural o generacional entre autoridades y ciudadanos– puede transformarse en otro de naturaleza política, incluso violento, al tomar las autoridades decisiones arbitrarias y hacer uso de una fuerza desmedida.

En Ciudad Habana se produjo (en la céntrica zona de El Vedado, al igual que poco antes en el área periférica de San Miguel del Padrón) un enfrentamiento prolongado y violento de jóvenes con la policía cuando ésta quiso reprimir las actividades recreativas en que participaban.

En el caso de San Miguel del Padrón, cuando algunos vecinos protestaron la violencia policial fueron reprimidos, llegando a causarle un infarto a una señora que pretendió apaciguar a los uniformados cuando colectivamente golpeaban a un joven indefenso.

En otro barrio céntrico de la capital los policías fueron filmados por los vecinos cuando dispensaban una golpiza colectiva a un detenido que no presentaba resistencia y maltrataban físicamente a otros transeúntes que eran testigos de la escena.

La elite de poder en Cuba puede perder de vista –como ocurrió este mes a Daniel Ortega al decretar unilateralmente una arbitraria carga fiscal a pensionados– que un conflicto económico o social  se puede  transformar en un conflicto político, violento,  de mucha mayor magnitud que involucre a sectores que no fueron directamente afectados por la situación, cuando se intenta ignorarlo o reprimirlo.

Crece la tendencia entre los grupos afectados a tomar iniciativas públicas para hacer visibles los conflictos que los afectan.

Esta tendencia viene creciendo desde que algunos barrios y pueblos cuyos servicios de agua y electricidad habían sido suspendidos a raíz  del huracán Irma tomaron las calles de forma masiva y demandaron exitosamente su restablecimiento.

Desde el año 2013 el gobierno reconoció que en Cuba había un déficit de 600.000 unidades de viviendas. En el año 2017 la cifra llegó a 883.050. El huracán Irma derrumbó unas 30.000 viviendas, se llevó 25.000 techos y afectó de una forma u otra unas 160.000 viviendas Las autoridades admitieron que del total de los daños al fondo habitacional provocado por el meteoro, solo el 22% había sido solucionado.

El conflicto latente de la vivienda tuvo manifestaciones públicas en La Habana, Sancti Spíritus y Guantánamo.

Más personas hacen públicas sus demandas para resolver asuntos que hasta entonces sufrían en silencio.

Se ha incrementado gradualmente el flujo informativo sobre “conflictos latentes”, o sea, aquellos que afectan a un ciudadano o grupo de personas que hasta ahora no habían tomado iniciativas y protestas públicas para reclamar sus derechos, transformándolos de esa manera en conflictos públicos.

Los cuentapropistas, que constituyen el 12% de la fuerza laboral, se sienten atosigados por las multas de los inspectores y las limitaciones legales para el desempeño de su trabajo.  Los emprendedores cubanos  crearon dos asociaciones independientes para defender sus derechos: la Asociación de Cuentapropistas de Productos de Mercado y la Asociación Cubana de Transportistas Autónomos.

Se incrementa el interés y la cobertura de prensa sobre los conflictos sociales, económicos y culturales además de los políticos. Se hace visible el nexo que une a unos y otros.

La mayor parte de los conflictos fueron reportados por el periodismo independiente durante el mes transcurrido, lo cual no quiere decir que representen la mayoría de todos los ocurridos en este periodo.

Hay una tendencia natural, por razones comprensibles, a cubrir primordialmente hechos de naturaleza política (detenciones arbitrarias, golpizas a opositores o presos, prohibición de viajes, allanamientos y confiscaciones extra judiciales, etc.) Sin embargo el número de reportajes sobre conflictos de diverso tipo viene creciendo de manera estable.

Conclusiones

Se incrementó la conflictividad nacional

Se ha mantenido la tendencia al incremento de una muy variada conflictividad nacional que, al mismo tiempo, se ha venido haciendo cada vez más visible desde el pasado año.

El aparato represivo no solo ha actuado de manera inaceptable hacia el sector opositor y disidente –quizás preocupados por mantener el control por la ceremonia de sucesión gubernamental y en lo externo, por la VIII Cumbre de las Américas– sino que realizaron acciones violentas innecesarias para reprimir actividades de la población que no tenían un carácter político.

Es llamativo que en las dos ocasiones que la policía encontró resistencia física a sus injustificadas agresiones se tratase de jóvenes que decidieron ripostar el abuso.  Estos son, en su mayoría, descreídos de la ideología y la política oficial, al tiempo que están viendo asfixiados sus sueños de prosperar dentro o fuera de Cuba. Cuando las autoridades han pretendido reprimir también –y con violencia– sus muy limitados espacios de recreación, han reaccionado vigorosamente.

Al igual que lo sucedido en 1969 en Stonewall Inn (New York) o en Managua este mismo mes, una lógica continuada de abusos  puede llegar a provocar una chispa por cualquier hecho que a partir de ese momento llegue a multiplicarse creando su propia simbología de resistencia y atrayendo así la solidaridad de otros sectores de población.

El estado calamitoso de la economía, su escasa capacidad para producir o importar alimentos y la crisis de su mecenas venezolano pronostican un incremento aún más agudo de la conflictividad nacional en meses próximos. Frente a esa perspectiva la reacción del gobierno ha sido fortalecer su capacidad represiva invirtiendo en instalar más cámaras policiales en pueblos, ciudades y carreteras.

La idea de crear mecanismos e instituciones especializadas para la prevención y manejo de conflictos y entrenar funcionarios en técnicas de diálogo todavía no le ha cruzado la mente a la elite de poder cubana. Tampoco hay todavía indicios de que estén dispuestos a una reforma estructural económica significativa que abra espacios a la prosperidad ciudadana y alivie las tensiones que se vienen acumulando. Los próximos seis a doce meses pueden ser cruciales respecto a la estabilidad social y política del país.

 Glosario Mínimo de Conflictología

Conflicto es cuando una situación pone en contradicción los intereses de dos o más partes (o ellas creen que ese es el caso). Los conflictos pueden ser políticos, culturales, económicos, sociales, generacionales, etc.

Actores principales de un conflicto son aquellos cuyas necesidades e intereses directos son contradictorios o así creen ellos que es el caso.

Régimen es el conjunto de instituciones, leyes, normas y valores que rigen un sistema de gobierno.

Gobierno es el conjunto de personas que administra las políticas e implementa las leyes.

Poder es la capacidad que tiene una parte de hacer que la otra se someta o actúe según convenga al poderoso.

 

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