El gobierno justifica a huracanes, periodo especial y «exceso de demanda» la falta de pan, huevo y carne de cerdo. La falta de harina ha complicado la situación de la mesa familiar en la Isla. El Gobierno supo desde principios de años que resultaría imposible cumplir el plan de producción de harina nacional.

El Gobierno atribuyó la escasez que en los últimos días se ha presentado en productos como el pan de barra (de 10 y 5 pesos), el huevo «liberado» (0,90 pesos) o la carne de cerdo a que «la demanda sube hasta un pico inusual» por estos días, cuando «se acercan las fiestas de fin de año y el consumo de comida aumenta».

Este martes acudieron al programa de la Mesa Redonda de la televisión estatal Gustavo Rodríguez Rollero, ministro de Agricultura; e Iris Quiñones Rojas, ministra de la Industria Alimenticia, según Cubadebate, para responder a las «preocupaciones de la gente».

Con respecto a la agricultura y la ganadería, Rodríguez Rollero lamentó que «los deseos del Plan de la Economía nunca coinciden con la demanda total que necesitamos porque depende de la capacidad financiera, las importaciones, el proceso inversionista y la gestión».

Identificó el huracán Irma y la tormenta subtropical Alberto como «dos causas principales que han incidido sobre esto», además de «la ausencia de insumos básicos como fertilizantes, plaguicidas, alambres de púas para el desarrollo ganadero y neumáticos».

Sobre el arroz, un producto de primer orden en la dieta diaria del cubano, el ministro admitió que todavía se importa el 50% para el consumo nacional.

No obstante, celebró que «gracias a los buenos resultados de este año se ahorraron entre 26 y 27 millones de dólares en sustitución de importaciones». Hizo lo mismo con respecto a 52.000 toneladas de frijoles que se entregaron al balance nacional y que sustituyeron cerca de unos 26 millones de dólares netos al eliminar los costos de importación.

Carne de cerdo y huevos

Rollero admitió que este año ha faltado el cerdo en el mercado y los precios aún no son accesibles.

«(…) Tenemos que producir más carne de cerdo y todavía somos muy dependientes de las importaciones de harina de soya y de maíz para el alimento del ganado porcino. En la misma medida que incrementemos la producción habrá una satisfacción de la demanda y podremos dar respuesta a los reclamos de la población», dijo el funcionario.

Con respecto a la avicultura, en el segundo semestre de 2018 no se alcanzaron los niveles de producción para garantizar la presencia del «huevo liberado» en los mercados.

«Hemos asegurado los cinco ‘huevos normados’ y los ‘regulados’, pero para el que se vende a 0.90 pesos no hemos tenido toda la oferta», reconoció también.

Culpó de esta situación a las limitaciones financieras: «las gallinas no han tenido en el tiempo oportuno y con la calidad requerida el respaldo de alimento necesario, porque las importaciones no han entrado al país».

«Por el Plan, hoy deberíamos producir seis millones de huevos cada día y la producción está en 4.100.000», dijo sin dar muchas esperanzas para lo que queda de año. Anunció que el mes de diciembre continuará con afectaciones del «huevo liberado», que es el de mayor volumen.

Solo en La Habana, sin contar los huevos normados y regulados, se consumen entre 25 y 28 millones de huevos cada 30 días. Sin embargo, la oferta de este mes ronda solo los cinco millones, por tanto existe un faltante superior a los 20 millones.

La ganadería de mal en peor

Según el ministro de Agricultura, la ganadería «está en un franco proceso de recuperación», pero advirtió que este sector «no se recupera como los cultivos varios, necesita mucho más tiempo y financiamiento».

Ni la producción de carne vacuna (toda para la Industria) ni la de leche alcanzará para satisfacer los planes del Gobierno.

El ministro habló de recuperar una infraestructura «creada por la revolución», perdida «en gran parte por el período especial», pero que ha sido incapaz de sacar adelante por décadas de malas políticas y gestión del sector.

Por su parte, la ministra de la Industria Alimenticia, Iris Quiñones Rojas, dijo que tras la inestabilidad en las entregas de yogurt de soya, sobre todo en la canasta familiar a los niños de 7 a 13 años en diciembre solo Villa Clara sigue experimentando problemas al respecto.

El pan que no es de cada día

La falta de harina ha complicado la situación de la mesa familiar en la Isla. El Gobierno supo desde principios de años que resultaría imposible cumplir el plan de producción de harina nacional.

Ante esto se dispusieron recursos financieros para importar 30.000 toneladas de harina, pero el número se quedó muy por debajo para cubrir las carencias de la producción en la Isla. Cuando cierre el año, el incumplimiento superará las 70.000 toneladas, o sea 40.000 más de lo que se importó, confirmó la Mesa Redonda.

«Esto ha incrementado las tensiones en cuanto a los suministros de la harina que aseguran el pan ‘normado’, el ‘liberado’ y otros productos de precios accesibles a la población como galleta y repostería», admitió Quiñones.

«En los últimos días hemos vivido los momentos más tensos de todo el año en cuanto a suministros, lo que ha obligado a asegurar solo el pan de la canasta familiar, paralizando un grupo de producciones e incluso afectando las producciones de la Cadena Cubana del Pan en varias provincias por determinados momentos», explicó.

Desde hace meses la población se viene quejando de la ausencia de pan y otros productos a base de harina en los distintos establecimientos comerciales. Incluso los negocios privados han visto afectados sus servicios.

Los funcionarios señalaron el atraso en las importaciones de las piezas de repuesto para los molinos como otra causa fundamental de la situación que hoy día ha desprovisto de harina a una gran cantidad de panaderías en la Isla.

Fuente: Diario de Cuba