Estimadas señoras y señores el OCC,

Unos amigos me dicen que ustedes saben dar buenos consejos cuando uno tiene un problema de con el estado y mi familia quiere su opinión sobre nuestro caso. Le he pedido a un familiar que tiene internet y es estudiante universitario que nos ayude a escribirles esta consulta.

Somos tres familias de un total de 15 que vivíamos en un edificio que se derrumbó en La Habana y la policía nos desalojó a la fuerza de la calle donde plantamos en espera de alguna solución de parte del poder popular. Todos somos habaneros desde que nacimos y toda la vida vivimos en el edificio que nunca arreglaron y por eso se derrumbó. Nos amenazaron de que éramos contrarrevolucionarios que estábamos protestando contra el gobierno y nos ordenaron dejar aquel lugar. Nadie nos escucha, nadie se compromete a buscar una solución a nuestra situación de indigentes y tenemos tres niños chiquitos en esta situación.

Perdone que les ponga este problema delante pero ya no sabemos en quien creer ni confiar. ¿Ustedes creen que hay un camino para nosotros? ¿Hay algo que no hayamos hecho ya para salir de esta situación? Les agradeceríamos cualquier opinión o consejo que pueda darnos. Le estaremos eternamente agradecidos si responde esta carta.

Laly

Querida Laly,

Lamentamos muchísimo su situación que no es menos trágica por ser parecida a la de más 800,000 cubanos que están hoy sin viviendas. Aquí les paso un resumen de opiniones y recomendaciones para que ustedes juzguen si algunas de ellas les resultan útiles.

  • Nadie puede llamarlos contrarrevolucionarios por organizar una en reclamo de una digna, derecho que esta amparado en la Constitución cubana la cual también recoge la obligación del estado de atender y resolver esas necesidades. Además, si ustedes en algún momento deciden protestar de manera pública esa sería una social, no política.
  • El en estos sesenta años no ha podido resolver el problema de la vivienda. Ha ensayado diversas maneras estatales de resolverlo, pero todas han fracasado (planes nacionales de construcción, micro brigadas, venta de materiales a la población). Nada indica que las cosas van a mejorar sino por el contrario van a empeorar con cada nuevo ciclón y otros desastres.
  • Tampoco parece que va a ser muy exitoso el camino orientado por Díaz-Canel. Él orientó que cada municipio tiene que entregar una por día comenzando por aquellos locales estatales vacíos o subutilizados. En Cuba hay hoy 168 municipios. Si todos y cada uno de ellos cumple el plan deben juntos entregar al finalizar los 365 días del año un total de 61,320 viviendas. Ese número está lejos de las necesidades actuales. Actualmente hay un déficit total de 929.695 casas, de las que hay que construir nuevas unas 527.000 y rehabilitar otras 402.000 que hoy son inhabitables.
  • De lo antes dicho debes suponer que los funcionarios del Poder Popular y del Estado te van a decir que lo lamentan mucho pero no tienen respuesta para el caso de ustedes. Eso los deja ante dos alternativas. Una es aceptar resignadamente esa explicación y resignarte s a vivir casi como una indigente junto a tu familia. La otra es no creer que ese es el destino que te dio la vida y luchar por encontrar nuevos caminos para darle solución a tener una digna.

¿Qué podemos aconsejarte?

No se resignen. Ese no es su destino. Luchen por lo que merecen. ¿Cómo? Te digo:

  1. Reúne a las familias afectadas por el derrumbe e invítalas a luchar -no a esperar- por una solución. Escriban una carta colectiva pidiendo una reunión con un grupo de voceros del grupo para dialogar serenamente sobre la situación y buscar nuevos caminos para resolverla. Visiten a los vecinos de otros edificios cercanos a donde estaban antes y pídanle su apoyo con una firma. Las firmas de las personas solidarias, aunque no afectadas directamente deben ir en un anexo a la carta suscrita por los afectados sean mayores o menores de edad.
  2. Vayan no mas de tres a cinco personas a entregar la carta a las autoridades correspondientes. Envíen copias a Diaz Canel, la Oficina de Atención a la Poblacion, el Poder Popular Nacional, Provincial y Municipal y las Oficinas de Vivienda a esos tres niveles. Envíen copia al Jefe de Policía que se encarga del lugar donde están ahora y de los responsables de realizar antes su evacuación forzosa. Adviertan en la oficina del destinatario principal que si se niegan a conceder una reunión en el transcurso de dos semanas volverán a exigirla, pero en un grupo grande y desde la puerta principal de la calle.
  3. Si conceden la entrevista vengan preparados con un documento bien redactado en que expliquen brevemente la situación y que tenga las propuestas de solución del problema. Te sugerimos que sean creativos y no solo pidan soluciones que dependan de los recursos del estado sino otras como podría ser que permitan la creación de cooperativas y empresas asociadas exclusivamente a la construcción de viviendas, les den facilidades excepcionales de no pagar impuestos ni aranceles en la aduana por traer materiales y herramientas por un periodo de diez años y que el Estado le de créditos a sus clientes para poder contratar reparaciones y construcciones de nuevas viviendas.
    El estado tiene en sus manos el poder necesario para liberar de inmediato la iniciativa de arquitectos, ingenieros y constructores privados, así como de personas con recursos para importar lo que ellos necesitan para construir viviendas. Pero aquí, como dijera también Díaz-Canel, hay un bloqueo interno de regulaciones y mentalidades dogmáticas que impide la liberación de esas fuerzas productivas para producir riquezas, en este caso nuevas o reparar las que están inhabitables.
  4. El éxito de todas esas gestiones depende de que sean capaces de comunicarles de forma respetuosa pero firme a los funcionarios que no pueden aceptar un “no se puede” como respuesta. Si se niegan al diálogo o las soluciones que ustedes les presenten deben saber que van a manifestarse en la vía publica en defensa de su derecho constitucional a una digna. Sería recomendable que este conflicto y todas estas gestiones de ustedes sean conocidas por la población por medio de y las redes sociales.

En la mayor parte de los casos esta metodología ha dado resultados. Pero si los funcionarios se empeñaran en dar una negativa por respuesta y desechar sus gestiones constructivas entonces escribanos de nuevo y le daremos consejos de cómo abordar un conflicto por medios no violentos.

Quien no hace nada por temor a perder, ya perdió.

Créame Laly, ¡sí se puede!