El Gobierno ha presionado a los conductores de taxis privados en La Habana para que no se sumen a una huelga de transporte en protesta por las medidas que buscan regular el sector por cuenta propia. La policía ha amenazado con confiscar los vehículos de los choferes que no salgan a trabajar.

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La tensión creció entre los boteros en las últimas semanas en la medida en que se acercaba el 7 de diciembre, cuando empieza a regir El Paquetazo de medidas. Las normas regulan aspectos como la compra del combustible, las rutas y el manejo del dinero, con la obligatoriedad de contar con una cuenta bancaria en el país.

El malestar de los transportistas ante estos controles los ha llevado a impulsar varias iniciativas de protestas. Una de ellas ha sido una convocatoria a una huelga, bautizada popularmente como El Trancón, que ha sido difundida entre conductores de taxis privados de La Habana y otras provincias del país, para iniciarse este viernes.

El oficialismo ha respondido visitando a los líderes de la iniciativa, arrestando a algunos y amenazando a los boteros con represalias legales si se suman al paro. Rafael Alba, conductor de un almendrón que se dedica al traslado de pasajeros en La Habana, pasó casi 24 horas detenido en una estación de policía por esa razón.

Rafael Alba, conductor de un almendrón que se dedica al traslado de pasajeros en La Habana, pasó casi 24 horas detenido en una estación de policía

«Me dijeron que si se me ocurría no salir a trabajar este viernes me iban a confiscar el carro», cuenta a 14ymedio. Alba fue interrogado durante su arresto sobre el origen de la convocatoria a El Trancón, con el que los choferes exigen libertad de movimiento, derecho a trabajar en todo el país, acceso a un mercado mayorista, la posibilidad de importar piezas y el permiso para contar con sindicatos independientes, entre otras demandas.

«Ahora tengo una patrulla de policía delante de mi casa para comprobar si salgo a trabajar o no», denuncia el conductor, cuya familia depende económicamente de su trabajo como transportista. Un vehículo como el suyo, fabricado en los años 50 del siglo pasado y con sucesivas reparaciones y adaptaciones, está valorado en el mercado informal en unos 40.000 CUC.

Desde el jueves en la mañana eran notables los operativos policiales en las piqueras donde regularmente se dan cita estos choferes y a lo largo de las rutas que hacen con más frecuencia. «La ciudad está tomada por policías y segurosos vestidos de civil que controlan todos los almendrones que circulan vacíos y que no paran», cuenta a este diario una vecina de San Miguel del Padrón. En el céntrico parque El Curita, en Centro Habana, desde la tarde de ayer, era notable la presencia de patrullas y oficiales de la policía así como de agentes de la Seguridad del Estado.

Los transportistas privados han aprovechado el vacío dejado por el aparato estatal y en la actualidad son un sector imprescindible para mover a los cubanos de un lugar a otro en cualquier parte de la Isla. Desde coches de caballo, pasando por los viejosalmendrones del siglo pasado hasta llegar a vehículos más modernos y climatizados, los taxis por cuenta propia son vitales para que la Isla no se paralice.