Ganador del Concurso Cuba y Venezuela

Venezuela otrora un país prospero y democrático actualmente es una cleptocracia comunista, lamentablemente engendrada en mi país, Cuba, y parida con dolor y sangre del pueblo venezolano que soporta los abusos y crímenes de un narcoestado negado rotundamente a abandonar el poder.

Son ya 20 años de miseria, de y calamidades para los venezolanos de a pie. Pero también para la ciudadanía cubana que se ve imposibilitada de librarse de su propia desgracia, mientras el gobierno de Maduro siga apoyando económicamente al régimen de La Habana.

Claro que cualquier cambio democrático en Venezuela va a afectar principalmente a un Consejo de enchufado a Miraflores, con el único objetivo de hidratar su naufraga economía y un proyecto ideológico a todas luces despropositado.

Lo único que ha permitido que el se mantenga a flote en los últimos años es el tráfico de influencias a favor del comunismo que generó en su momento Hugo Chávez en América Latina, valiéndose de los enormes recursos petroleros de los cuales se adueñó cuando tomó el poder en Venezuela y comprando favores o conciencias en todo el mundo.

Toda esta operación fue dirigida desde La Habana por Fidel Castro; mas no debemos llamarnos a engaños, el beneficio real para el pueblo cubano de toda esta influencia de la familia Castro sobre Miraflores además de vergonzoso es ridículo. La verdadera ganancia es solo para el gobierno. Ellos y sus familias que son los que ostentan el poder y los privilegios que trae consigo.

El régimen intimida y manipula la conciencia de los cubanos. Les miente, echan a correr “bolas”en las calles sobre las penurias que aquejarían a nuestro pueblo si el gobierno venezolano cae. Mucha gente está convencida de que regresaremos al resultante del derrumbe del campo socialista. Pero la realidad es que ya estamos en hace tiempo. A medida que se ha ido deteriorando la economía venezolana se ha hecho notar acá en la escasez. A medida que la izquierda ha ido perdiendo espacio en Latinoamérica, se van también deteriorando las alianzas construidas para sostener dictaduras en nuestro continente. Es un efecto en cadena que está incrementando el rechazo total de la población hacia el comunismo y su necrofilia ideológica.

¿Cómo puede un cubano que se sienta integro, digno y sobre todo humano, anteponer un ilusorio “bienestar” que es francamente artificial, al cese del genocidio en Venezuela?

El pueblo cubano ha sido adoctrinado por 60 años. Ya es mas de una generación. Pero sigue siendo un pueblo solidario, no por la falsa e interesada doctrina del internacionalismo socialista, si no porque el alma de la nación cubana es noble.

En los últimos días he seguido con dolor los tristes acontecimientos en Venezuela. Gracias a Dios muchos hemos podido ver en las redes sociales los crímenes de lesa humanidad cometidos por Nicolás Maduro contra su propio pueblo. He visto quemar camiones con ayuda humanitaria; vi asesinar adolecentes; conocí de la muerte de niños por falta de atención médica; he constatado con mis propios ojos todo tipo de golpizas y linchamientos en las calles. Como si se tratara de mi propia experiencia derramé lagrimas, lloré de impotencia, de rabia, de vergüenza ajena. La realidad de esta desgracia que ha sido y es el chavismo para la historia de nuestro hemisferio no es tan desconocida para los cubanos, muy a pesar de la manipulación y el bombardeo de mentiras o sofismos del gobierno de este país para ocultar la verdad.

Soy mujer, soy madre, pero sobre todas las cosas soy un ser humano. La opresión que he padecido en mis 28 años de vida no ha logrado matar mis conceptos sobre lo que es bueno o malo y sobre lo que es terrible. Por eso, sin ningún temor a equivocarme, por el dolor de Venezuela, por la libertad de Cuba, por un futuro mejor y digno para mi pequeño, pido a Dios que el gobierno de Caracas caiga, que el usurpador de Miraflores pague todos sus crímenes y que se haga al fin JUSTICIA, así mi plato de comida dependa de su prevalencia en el poder, a Maduro le digo…… ¡¡Fuera de Venezuela maldito!!

Bárbara D. Ramírez
Mayabeque, Cuba