En Cuba se llaman «comunidades de tránsito» a los albergues donde se alojan «provisionalmente» a las personas que han perdido sus casas por motivos de derrumbe. 

La realidad es que una vez que entran en esas «comunidades de tránsito» no tienen esperanza de tener un nuevo hogar porque el deficit de viviendas en Cuba aumenta de año en año, por falta de mantenimiento, la incapacidad del gobierno de construir, y la terquedad de no permitir a la empresa privada a construir viviendas.

Estos albergues no cuentan con las mejores condiciones: falta de agua potable, filtraciones, malas instalaciones electricas. Además las familias viven hacinadas.

Cuando estos albergados se percaten que su situación no tiene solución por parte del gobierno puede crearse una explosión social.


Alrededor de 80 familias residentes en la «comunidad de tránsito» Nueva Creación, en Arroyo Naranjo, La Habana, están desesperadas por los disímiles problemas que padecen y claman por ayuda de las autoridades.

Se trata de personas que viven en este lugar albergadas tras perder sus viviendas en derrumbes y otros sucesos. «Comunidad de tránsito» es un eufemismo que utiliza el Gobierno para ocultar el drama social.

La gravedad de las tupiciones en el sistema de cañerías ha provocado un desbordamiento de aguas albañales, que llega hasta el interior de los cubículos en que viven. Las familias hacinadas dentro de ellos sufren las inundaciones, sobre todo en días de lluvia, y temen por su salud.

Los cortes del fluido eléctrico a causa del recalentamiento de las líneas se han vuelto cotidianos. La Compañía de Electricidad no soluciona los problemas. Según los residentes, los funcionarios dicen no tener permiso para laborar dentro de las comunidades de tránsito.

«Los cables están directos y, en las tardes, cuando prendemos los cacharros, los cables se recalientan», explicó Ileana Rodríguez Vázquez, una residente. «Han venido hasta los bomberos por los cortes eléctricos que siempre ocurren. Después, nosotros aquí tenemos que arreglarlo todo».

La única cisterna del albergue ha sido clausurada, por lo que los habitantes tampoco tienen acceso al agua potable de manera regular.

Hace un año, la Dirección de Albergues ubicó a un nuevo administrador al frente de esta comunidad de tránsito. «Pero no le dan recursos para hacer frente a los problemas», comentaron los albergados.

Todo esto ha hecho que los habitantes de Nueva Creación crean padecer un mal irremediable. Aunque llegaron al lugar como algo provisional, algunos llevan allí dos décadas y ya no tienen esperanzas de salir.

«Hace 18 años llegué con mi hija en los brazos. Se suponía que íbamos a estar unos meses, pero ya tengo una nieta que nació aquí. Mis esperanzas de que me den una vivienda se esfumaron hace tiempo», se lamenta Lázara Gavilán Montes de Oca.

«Somos un núcleo de 14 personas, pero ahora en el cubículo vivimos nueve», explica Darlenis Quintana Galán. «Mi hermana y yo dormimos en la misma cama con una de mis hijas. Mi otra hija duerme en la misma cuna junto a mi sobrina».

En la comunidad Nueva Creación reside una amplia población de niños y ancianos.

Arroyo Naranjo, municipio en el que se ubica, es reconocido por las autoridades como uno de los de mayores índices de pobreza y marginalidad en la capital.

Los residentes de esta comunidad de tránsito llevan varios años pidiendo ayuda a dependencias como Albergues, Vivienda y al Poder Popular, sin recibir respuesta satisfactoria.

Según algunos residentes, en más de 20 años la «comunidad de tránsito» nunca ha recibido una reparación estatal.

Fuente: Diario de Cuba